El término poder proviene del latin possum – potes - posse, que en su acepción más básica denotan capacidad o fuerza para algo. De esta manera el poder está íntimamente relacionado con los términos capacidad o potestas, autoridad imperium y arbitrio arbitrium, los cuales en su génesis y ejercicio evocan autoridad y albedrío propio en el ejercicio de su existencia. El poder como las sociedades ha evolucionado con el devenir del tiempo. Las relaciones de poder, los operadores de dominación y los instrumentos a través de los cuales se ejerce han respondido a hitos y momentos de la historia de la humanidad, aunque la evolución es más notoria respecto de la fuente de donde proviene el poder. En los inicios, el poder devino de la fortaleza física, posteriormente era entregado por las deidades que participaban directamente en la realidad, esto se instrumentalizó en las esferas de fe y de creencia, y con la construcción del Estado, el poder terminó decantándose en la representación popular, que siempre ha ido de la mano con la función económica del poder a lo largo de nuestros días como civilización.