Hasta el 31 de enero de 2020, todas las ciudades del mundo venían creciendo de una manera exponencial, desmesurada y acelerada. Las normas, planes y programas de desarrollo territorial, dan cuenta de miles de proyectos de vivienda y comercio que son más de uso privativo e individual, que de espacios públicos que le permitan a las personas, poder disfrutarlas. Hace poco leí a Edward Glaeser (2011), quien señala en su página 23 que “las ciudades no están constituidas por edificios, sino por personas”, y quien más adelante, nos lleva a comprender el espacio público, como un componente de la ciudad, y como un lugar que fortalece el ejercicio de la ciudadanía.