PAVIS 2026 (Segunda parte.)

Civil

PAVIS 2026 (Segunda parte.)

PAVIS 2026: institucionalidad, asistencia técnica y la ruta operativa para la autogestión de vivienda en Colombia.

Segunda parte.

 

Lidya Mabel Castillo Sanabria Doctora por la Universitat Rovira i Virgili (España)/Abogada de la Universidad de la Sabana (Colombia)

 

Tras la presentación del Programa de Autogestión de Vivienda de Interés Social Urbana (PAVIS 2026), uno de los elementos centrales para su implementación efectiva recae en la capacidad institucional para acompañar, evaluar y viabilizar los proyectos que emergen desde los territorios.

En este sentido, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, a través de su estrategia de Promoción y Apoyo Técnico (SPAT), se posiciona como el ente competente para la evaluación de las iniciativas presentadas por organizaciones sociales, cooperativas y demás actores habilitados dentro del programa. Este componente no solo cumple una función técnica de revisión, sino que actúa como un puente entre la política pública y las capacidades reales de las comunidades para materializar proyectos habitacionales sostenibles.

En términos de acceso, el programa establece condiciones mínimas que delimitan su alcance operativo y perfil de beneficiarios. PAVIS 2026 está dirigido exclusivamente a esquemas colectivos como juntas de acción comunal, organizaciones populares de vivienda, cooperativas, resguardos indígenas y asociaciones sin ánimo de lucro, lo que refuerza su carácter organizativo.

Adicionalmente, se exige un mínimo de 10 hogares vinculados al proyecto, la acreditación de propiedad o posesión del predio por más de cinco años (no obstante, desde la institucionalidad se ha señalado que, en fases posteriores, se proyecta avanzar hacia esquemas donde el acceso al suelo pueda ser también facilitado o gestionado como parte integral del programa, ampliando así su alcance), clasificación en Sisbén IV y la no concurrencia previa a subsidios de vivienda. Estos criterios permiten inferir que, aunque el programa promueve la autogestión y la inclusión, también establece filtros orientados a garantizar viabilidad técnica, focalización social y un cierto nivel de consolidación organizativa previa.

Por ello uno de los pilares más relevantes de esta fase es el fortalecimiento de capacidades. PAVIS 2026 no se limita a habilitar la autogestión, sino que la acompaña activamente mediante procesos formativos y asistencia especializada. En esta línea, se articulan programas de capacitación, cursos técnicos y formación específica desarrollados en conjunto con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), orientados a mejorar competencias en diseño, construcción, gestión de proyectos y cumplimiento normativo. Esta apuesta reconoce que la autogestión requiere no solo voluntad organizativa, sino ofrecer herramientas técnicas que garanticen calidad, seguridad y viabilidad en el tiempo.

En términos de apoyo financiero, el programa se respalda en lo dispuesto por la Resolución 186 de 2026, que establece los lineamientos para el acceso a subsidios destinados a iniciativas de autogestión. Este instrumento permite estructurar esquemas de cofinanciación que, combinados con el esfuerzo comunitario, buscan hacer viables proyectos que de otro modo quedarían fuera del alcance de los hogares.

Para facilitar el acceso a la información y la vinculación de actores interesados, el Ministerio ha habilitado la plataforma digital pavis.minvivienda.gov.co, concebida como un canal directo para resolver inquietudes, orientar procesos y centralizar la interacción con organizaciones postulantes.  Este espacio digital se configura como una herramienta clave para democratizar el acceso al programa y reducir barreras informativas.

 

Ruta operativa para acceder a PAVIS 2026

  1. Organización del grupo interesado

Conformación de una figura colectiva con capacidad jurídica y organizativa (cooperativa, asociación, organización comunitaria, junta de acción comunal, entre otras), que actúe como sujeto gestor del proyecto y garantice representación formal de los hogares vinculados.

  1. Verificación del suelo

Acreditación de la propiedad, posesión regularizada o disponibilidad jurídica del predio donde se desarrollará la iniciativa, asegurando condiciones mínimas de viabilidad legal y urbanística desde el inicio del proceso.

  1. Formulación del proyecto

Estructuración integral de la propuesta en sus componentes técnico, social y financiero, incluyendo diseño preliminar, modelo de gestión, presupuesto y caracterización de beneficiarios. Se recomienda contar con apoyo técnico o procesos previos de formación.

  1. Acceso a capacitación y asistencia técnica

Vinculación a programas de formación y fortalecimiento de capacidades, en articulación con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), así como acompañamiento técnico a través del componente SPAT del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio.

  1. Presentación y evaluación del proyecto

Radicación formal de la iniciativa ante el Ministerio, donde será evaluada en términos de viabilidad técnica, jurídica y social, conforme a los lineamientos del programa.

  1. Asignación de subsidios

En caso de aprobación, acceso a los apoyos financieros definidos en la Resolución 186 de 2026, bajo esquemas de desembolso progresivo por hitos del proyecto.

  1. Ejecución y seguimiento

Desarrollo del proyecto bajo esquemas de autogestión o construcción delegada, con acompañamiento institucional, control técnico y seguimiento a la correcta ejecución de los recursos y las obras.

En cuanto a plazos, si bien el programa se encuentra en fase inicial de despliegue, se espera que las primeras convocatorias y procesos de evaluación se estructuren de manera progresiva en el primer semestre de 2026, en coherencia con la capacidad institucional y la maduración de los proyectos territoriales.

PAVIS 2026 no es únicamente un programa de vivienda: es un ejercicio de articulación entre Estado y sociedad, donde la técnica se pone al servicio de la organización comunitaria. Su éxito dependerá, en gran medida, de la capacidad de traducir esta arquitectura institucional en soluciones concretas, sostenibles y adaptadas a la diversidad territorial del país.

En este sentido, ya era hora de dar el paso hacia enfoques verdaderamente colectivos: pensar la vivienda no solo desde el individuo, sino desde grupos de personas que deciden y desean vivir en comunidad. Esto implica avanzar hacia esquemas de subsidio colectivos, modelos de cohabitación y formas de financiamiento que reconozcan la organización social como base del acceso a la vivienda.

Con ello, Colombia tiene la oportunidad de ponerse a la vanguardia en América Latina, innovando no solo en políticas habitacionales, sino en la manera misma de concebir el habitar: como un proyecto común, solidario y territorialmente diverso.


Compartir

Comentarios


Artículo sin comentarios

Escribe un comentario