Escrito por: Luisa Porras - Abogada, asesora en derecho privado y contratos

Mucho se ha hablado de los diálogos de paz en La Habana (Cuba) por estos días, no solo por los acuerdos que se han ido firmando con la guerrilla autodenominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC sino por el llamado votar en el plebiscito por parte del Gobierno Nacional, en el que se pretende que los ciudadanos refrenden los acuerdos firmados.

Las posiciones en pro y en contra de esta herramienta constitucional no se han hecho esperar, algunos como el Dr. Eduardo Montealegre ex Fiscal General de la Nación ha manifestado que bajo ninguna circunstancia el plebiscito debe tener un carácter vinculante, como quiera no se puede someter a opinión publica un tema en el que el Presidente de la República tiene plenas facultades legales para adelantar y avalar los acuerdos entre el Estado y la guerrilla.

Los detractores del mecanismo de participación ciudadana como mecanismo de refrendar los acuerdos y los mismos diálogos, opinan que no es necesario someter a votación acuerdos que en primera medida no tendrían que estar siendo aceptados por el gobierno, como quiera que es necesario impartir una paz con justicia, sin olvido e impunidad, teniendo además en cuenta que mediante el plebiscito no se puede reformar la Constitución y que el Acto Legislativo que regule lo acordado carecerá de exequibilidad.

Por su parte el Gobierno Nacional defiende la idea del plebiscito como una herramienta democrática, enfatizando en que la paz no solo comprende al Presidente o al Gobierno, sino a todos los miembros del conglomerado social denominado “Colombia”, de la misma forma sostiene que es necesario que cada colombiano exprese su opinión con relación al Sí o al No de terminar con un conflicto interno armada que lleva un poco más de cincuenta años, convirtiéndose en uno de los más extensos a nivel mundial.

Uno de los temas más difíciles de abordar es votar afirmativamente, para que los reinsertados y desmovilizados, tengan participación política y puedan llegar a ser elegidos en cargos públicos, de la misma forma que la presunta ausencia de investigaciones y sanciones para los delitos cometidos es sin duda una de las decisiones más difíciles, teniendo en cuenta que para algunos se entendería como un posible Sí a la impunidad.

La expresión ciudadana en la que se tomará una decisión que ponga fin o no al conflicto armado en Colombia será vinculante según manifiesta el Gobierno Nacional, razón por la cual es importante que cada ciudadano conozca a fondo allí acordado, como quiera que no se trata solamente de querer la paz sino de conseguirla mediante acuerdos sólidos y beneficiosos, para los habitantes de un país que lleva en guerra tantos años y que merece justicia sin olvido.

Así que esperemos al momento de las votaciones y en caso de ganar el No, la decisión tomada por el presidente no deje ver al plebiscito como una encuesta de opinión simplemente.

 

Escrito por: Luisa Porras - Abogada, asesora en derecho  privado y contratos


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