La pensión no es un mito: es un cálculo que empieza en el primer empleo

Laboral.

La pensión no es un mito: es un cálculo que empieza en el primer empleo

La pensión no es un mito: es un cálculo que empieza en el primer empleo

 

Por: Diana Carolina Montaña Bernal  y Ronald Augusto Osorio  Expertos en Seguridad Social

 

 

La mentira más cara que nos dijeron

A los jóvenes en Colombia les han repetido durante años una frase cómoda, casi tranquilizadora: “igual nadie se va a pensionar”. La frase circula en redes, en conversaciones laborales, en la informalidad cotidiana. Funciona como anestesia. Quita culpa, quita urgencia y justifica aceptar trabajos sin afiliación, contratos precarios o periodos largos sin cotizar.

Pero esa frase también explica una estadística dura: nueve de cada diez personas en Colombia no logran pensionarse. No porque la pensión sea una ficción jurídica ni porque el sistema sea un engaño, sino porque la mayoría empieza tarde, cotiza poco o asume que siempre habrá tiempo para corregir después.

La pensión no es un mito. Tampoco es un privilegio. Es una ecuación. Y como toda ecuación, depende de variables que empiezan a correr desde el primer empleo, incluso desde el primer salario mínimo. El problema no es que el sistema no funcione; el problema es que la mayoría entra cuando ya perdió el activo más valioso: el tiempo.

Este texto no es un sermón ni una advertencia moral. Es una invitación a mirar los números con honestidad y a entender una realidad incómoda: la decisión de cotizar —o no— antes de los 30 años define casi todo el resultado pensional.

Dos sistemas, dos lógicas, dos destinos

En Colombia existen dos grandes regímenes pensionales: el Régimen de Prima Media, administrado por Colpensiones, y el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad, gestionado por los fondos privados. Ambos prometen pensión. Ambos aceptan afiliados jóvenes. Pero no funcionan bajo la misma lógica, ni ofrecen las mismas probabilidades reales de llegar a una mesada vitalicia.

Colpensiones: tiempo, semanas y una regla clara

Colpensiones opera bajo un principio sencillo y comprensible: si una persona cumple la edad y las semanas exigidas por la ley, tiene derecho a una pensión. No depende del comportamiento del mercado financiero, ni de la rentabilidad de una cuenta individual, ni de si hubo una crisis económica en el camino. Depende, esencialmente, del tiempo cotizado.

A diciembre de 2025, Colpensiones contaba con aproximadamente 7,13 millones de afiliados, de los cuales 3,01 millones cotizaban activamente. Pero el dato más revelador es otro: alrededor de 1,86 millones de personas ya están pensionadas en este régimen.

Ese número suele pasar desapercibido en el debate público. Sin embargo, dice mucho: la mayoría de las pensiones reales en Colombia se pagan hoy desde Colpensiones. No es una promesa, es un hecho estadístico.

Fondos privados: capital, riesgo y una promesa condicionada

Los fondos privados funcionan con una lógica distinta. Cada afiliado acumula un capital individual y solo se pensiona si ese capital alcanza para financiar una mesada. Si no alcanza, no hay pensión. Hay devolución de saldos.

En 2025, los fondos privados concentraban cerca de 19 millones de afiliados, casi el triple que Colpensiones. Pero solo unos 358.000 pensionados efectivos. Es decir, un sistema con muchísimos afiliados, pero con una tasa de conversión a pensión significativamente baja.

Aquí aparece la primera verdad incómoda para los jóvenes: estar afiliado no es lo mismo que pensionarse.

La devolución de saldos: el final que nadie planea

La devolución de saldos casi nunca se explica con claridad, y menos a quienes empiezan su vida laboral. En el Régimen de Ahorro Individual, cuando una persona cumple la edad de pensión y no logra acumular el capital suficiente, recibe todo lo que ahorró, con rendimientos. En el papel parece justo. En la práctica, significa algo muy concreto: trabajó décadas y no obtuvo una pensión vitalicia.

No existe una cifra oficial consolidada a diciembre de 2025 que indique cuántas devoluciones de saldos se han pagado recientemente. Pero los datos históricos son elocuentes. Hasta 2022, más de 616.000 personas recibieron devolución de saldos en los fondos privados, por un valor cercano a 12,6 billones de pesos. Solo entre julio y octubre de 2025, unas 20.000 personas iniciaron solicitudes de devolución, en medio de la transición normativa de la reforma pensional.

La devolución de saldos no es una excepción marginal ni un accidente estadístico. Es la manifestación estructural de un sistema en el que muchos entran, pero pocos logran salir con una pensión.

Trayectorias laborales reales: por qué el sistema castiga empezar tarde

El debate pensional suele asumir trayectorias laborales ideales: empleo continuo, ingresos crecientes, cotización sin interrupciones. Pero esa no es la vida laboral de la mayoría de los jóvenes en Colombia.

La realidad es otra: contratos temporales, informalidad, periodos sin empleo, emprendimientos fallidos, trabajos por prestación de servicios sin afiliación. En ese contexto, el régimen que tolera mejor la imperfección laboral es Colpensiones.

Una persona que empieza a cotizar a los 22 o 23 años, incluso con salarios bajos y con interrupciones, tiene una probabilidad razonable de alcanzar las semanas exigidas. El tiempo juega a su favor. En cambio, quien empieza a cotizar después de los 35 años corre contra el reloj. En los fondos privados, además, necesita ingresos altos y estables durante décadas para acumular el capital necesario.

Por eso, la diferencia entre pensionarse o no, no, se define al final de la vida laboral, sino mucho antes, cuando aún parece un tema lejano.

Colpensiones vs fondos privados: una comparación honesta

Para un joven promedio —con ingresos medios, empleos intermitentes y trayectorias laborales irregulares—, Colpensiones ofrece una probabilidad significativamente mayor de llegar a una pensión real.

Las razones son claras:

  1. El riesgo no recae exclusivamente en el individuo, sino que se distribuye en el sistema.

  2. Las reglas son conocidas y relativamente estables: semanas y edad.

  3. No existe el riesgo de quedarse sin pensión por malos rendimientos financieros.

  4. La pensión es vitalicia y no depende de que el capital “alcance”.

Los fondos privados pueden funcionar bien para personas con ingresos altos y estables durante toda su vida laboral. Pero ese no es el perfil de la mayoría de las jóvenes en Colombia. Defender Colpensiones no es romanticismo estatal: es realismo estadístico.

Reforma pensional y el papel de los jóvenes

La reforma pensional de 2024 introdujo cambios importantes y seguirá transformando el sistema. Pero ninguna reforma puede reemplazar una verdad básica: sin cotización temprana no hay pensión sostenible.

Aquí los jóvenes no son espectadores. Son protagonistas. Afiliarse, cotizar y defender el sistema no es una consigna ideológica; es una forma de autodefensa económica. Cada joven que decide cotizar desde su primer empleo aumenta su probabilidad de llegar a la vejez con un ingreso estable y digno.

Conclusión: la pensión no se cree, se construye

La pensión no es un mito, pero tampoco es automática. Es un cálculo que empieza con el primer contrato, con la primera decisión laboral, con la primera cotización.

Para la mayoría de los jóvenes colombianos, Colpensiones no es perfecta, pero es más segura. No promete riqueza ni rendimientos espectaculares. Promete algo más valioso en un país incierto: certeza.

Y en un contexto donde la informalidad y la precariedad son frecuentes, esa certeza no es poca cosa. Defender el sistema pensional no es defender al Estado. Es defender el derecho a llegar a viejo con dignidad. Y esa defensa empieza hoy, no dentro de treinta años.

Fuentes y datos consultados

Colpensiones – Boletines estadísticos (2025).
Superintendencia Financiera de Colombia – Informes del sistema pensional.
Contraloría General de la República – Informe sobre devoluciones de saldos.
Congreso de la República – Ley 2381 de 2024.
Asofondos – Análisis del sistema pensional colombiano.
DANE – Estadísticas de mercado laboral.
Banco de la República – Informes macroeconómicos.

 


Compartir

Comentarios


Artículo sin comentarios

Escribe un comentario