El colapso vial de Santander Un síntoma de negligencia, desdén y desorden institucional.

Opinión

El colapso vial de Santander Un síntoma de negligencia, desdén y desorden institucional.

El colapso vial de Santander
Un síntoma de negligencia, desdén y desorden institucional.

 


Por: Ing. Abdón Sánchez Castillo -Master of Business Administration (MBA) Universidad de los Andes.

 

Quienes hemos recorrido durante décadas las carreteras del departamento hemos visto, con tristeza, su progresivo deterioro. En los últimos años la situación se ha hecho más evidente en la denominada Ruta 45A Zipaquirá–Bucaramanga–Palenque, especialmente en los tramos Barbosa–San Gil y Floridablanca–San Gil.

¿Cómo explicar que, siendo Santander el cuarto departamento con mayor PIB —después de Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca—, sus vías sigan siendo de una sola calzada y figuren entre las peores del centro del país? Para responder, conviene repasar algunos datos históricos y hechos clave.

En el documento CONPES 3775 del 30 de septiembre de 2013, se incluyeron los siguientes proyectos priorizados para el Departamento de Santander:

 

 

Se señalaron en este, los beneficios e impacto social y económicos de estos proyectos:

Se espera que la población directamente beneficiada con estas intervenciones sea aproximadamente de 1.549.875 habitantes. Las inversiones asociadas a los proyectos tendrán efectos en el crecimiento de la economía de la región por el incremento en la acumulación de capital fijo, lo que significará aumentos en la tasa de inversión de la economía frente al escenario actual. De acuerdo con estimaciones realizadas, estas inversiones aumentarán el PIB del departamentos de Santander en promedio anual 0.96% entre 2014 y 2017. Adicionalmente, Los proyectos de inversión de capital en infraestructura tienen potencial de generación de empleos directos e indirectos, se espera que las inversiones descritas en el presente CONPES generen aproximadamente 5.200 nuevos puestos de trabajo.

Al promover la integración de las provincias del departamento, el componente de Infraestructura de conectividad del Contrato-Plan contribuirá a impulsar la economía santandereana como motor clave para las metas del desarrollo turístico contemplados por el Contrato-Plan. En general, las intervenciones planteadas sobre la infraestructura vial del departamento permitirían potencializar el turismo en sitios de interés como: Cañón del Chicamocha, Parque Nacional del Chicamocha, Centro histórico Charalá, Santuario de Fauna y Flora en Virolín, Paramo de la Rusia en límites de Boyacá y Santander, Parque Natural el Gallineral en San Gil, Girón Patrimonio Histórico de la Humanidad, Caminos de Lenguerke en Zapatoca, Parque Nacional Natural serranía de los Yarigûies, Represa Hidrosogamoso, Embalse del rio Tona en Bucaramanga, complejo de humedales en Puerto Parra y Barrancabermeja, Parque Nacional de Petróleo en Barrancabermeja, práctica de deportes extremos en San Gil y Bucaramanga, espeleología en el municipio del Páramo, Gambita, iglesias y monumentos en el Socorro, minas de carbón y balnearios en el municipio de El Carmen de Chucuri, Museo de los hilados en Suaita, entre otros sitios culturales de atractivo turístico del departamento. De igual manera, se destacan las diferentes actividades culturales propias de los municipios como: el Festival Nacional del Requinto en Puente Nacional, el Festival Nacional de música Luis Antonio Calvo en Gambita, los festivales del folclor en la provincia de Vélez y las ferias de cada Municipio como muestra de su cultura17.”

Además, el Documento CONPES 3916, del 7 de febrero de 2018, estableció lo siguiente:

La declaratoria de importancia estratégica del proyecto Mejoramiento y mantenimiento de la carretera Santafé de Bogotá-Chiquinquirá-Bucaramanga-San Alberto de la Troncal Central. Cundinamarca-Santander-Norte de Santander - Construcción de la Variante San Gil, en el departamento de Santander. Este proyecto, cuya ejecución excede el periodo de Gobierno actual y requiere recursos estimados de 210.000 millones de pesos, se financiará con recursos provenientes de la venta de Isagén (32.000 millones de pesos) y con recursos propios de peajes de las estaciones que se encuentran a cargo del Invías (178.000 millones de pesos). Estos recursos serán ejecutados durante las vigencias 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022, de acuerdo con el aval fiscal otorgado por el Confis en sesión del 11 de diciembre de 2017.

El 27 de julio de 2013 se suscribió el Acuerdo Estratégico del Contrato Plan para el Departamento de Santander. Participaron el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el gobernador de Santander y varios alcaldes. No asistieron los mandatarios de San Gil, Socorro ni Oiba, entre otros. Aun así, el acuerdo incorporó los proyectos viales recomendados por el CONPES 3775, entre ellos la vía San Gil–Charalá–Duitama.

Y aquí viene algo que nos llama mucho la atención, este acuerdo creó un Comité Directivo, conformado por un miembro del gobierno nacional, el gobernador de Santander y dos alcaldes de Santander, cuyas funciones fueron especificadas en el mismo.

No obstante, el Comité Directivo cambio los proyectos prioritarios incluidos en el acuerdo bajo este argumento: “En cumplimiento de la función según la cual el Consejo Directivo podía proponer y aprobar las modificaciones que, por razones de pertinencia o conveniencia, se considere necesario aplicar al componente programático y de inversiones definido en el Contrato Plan Santander, se realizaron ajustes a la matriz de proyectos inicial, que permitieron la inclusión de nuevas iniciativas estratégicas que contribuyen al logro del objetivo planteado y que sustituyeron, en algunos casos, otros proyectos.

Cabe señalar que esta función del Comité Directivo no figura en el Acuerdo del Plan Estratégico. En la versión final se excluyó el proyecto de pavimentación de la vía San Gil–Charalá–Duitama, incluido en el Documento CONPES 3775 y catalogado allí como estratégico por su impacto económico y social regional —como mencionamos al inicio—. En su lugar se incorporaron otros proyectos de alcance local que ni siquiera aparecen en dicho CONPES. En resumen, se dejó de ejecutar una obra de alcance interregional, beneficiosa para una amplia población y que habilitaría una ruta alterna entre Santander, Boyacá y Bogotá, para priorizar iniciativas atomizadas concentradas en Bucaramanga y otros municipios, ajenas al marco del CONPES.

Un proyecto que debió haberse ejecutado durante los años 2013 a 2018, simplemente se dejó engavetado por decisiones de Comité Directivo, desconociendo el CONPES y todo el trabajo y estudios que llevaron a estas recomendaciones.  

La obra quedó a cargo de INVIAS y solo hasta junio de 2021 se suscribió el contrato No. 987, por $324,627 millones, con MINCIVIL S. A. Su alcance contempla la pavimentación de 25 km, el mejoramiento de 68 km y el mantenimiento (parcheo/bacheo) de 48 km, con fecha de terminación al 28 de diciembre de 2030. A junio de 2025, la ejecución alcanza el 27,74% (Informe Semestral Pactos Territoriales-I-2025) y apenas se han pavimentado 1,2 km. De cumplirse exactamente lo contratado, en 2030 aún quedarían 68 km en mal estado (sin pavimento). A la fecha, INVIAS ha desembolsado $87.000 millones. Ojalá estemos equivocados; de lo contrario, la vía alterna San Gil–Charalá–Duitama seguirá siendo una trocha de difícil tránsito.

En relación con la variante de San Gil —mencionada en el CONPES 3916 de 2018—, el contrato No. 1019 de 2018, por $173.033 millones y a cargo de CONCAY S. A., buscaba ejecutar el proyecto completo. Sin embargo, solo se construyeron 4,1 de los 9,6 km (42,7%), pese a haberse comprometido el 100% del presupuesto. Existe una nueva licitación en curso, pero tampoco cubrirá la totalidad de la variante; en la práctica, seguimos sin solución integral.

Ahora centrémonos en la vía Zipaquirá Bucaramanga Palenque Ruta 45A, cuyo mantenimiento está a cargo de INVIAS. En el año 2016 circulaban mensualmente por el tramo Berlín San Gil 7.741 automotores, de los cuales el 65% eran automóviles, el 9 % buses y el 26% camiones. No tenemos las cifras actuales, pero seguramente serán mucho mayores.

 

 

En la siguiente tabla se muestra el recaudo anual por los tres peajes Oiba, Curití y los Curos, de acuerdo a cifras suministradas por INVIAS. El recaudo de estos peajes va directamente al Tesoro Nacional:

Año

Recaudo

2017

21 mil millones

2018

44 mil millones

2019

51 mil millones

2020

36 mil millones

2021

58 mil millones

2022

63 mil millones

2023

60 mil millones

2024

62 mil millones

2025

48 mil millones

 

En 2023, INVIAS suscribió un contrato por $27.583 millones con el Consorcio Gestión Vial Zipaquirá 2023. El contrato fue declarado caducado por graves incumplimientos. Desde entonces no se ha realizado mantenimiento entre San Gil y Barbosa, lo que explica el estado crítico del corredor: se le describe como “trazado de flauta” por la cantidad de huecos. Solo entre Oiba y Vado Real se han contado 180 huecos en 18 kilómetros.

Ante el grave problema de movilidad que afecta a la región, los transportadores realizaron un bloqueo total en el peaje de Curití durante julio de 2024. La protesta se prolongó por 30 horas y se levantó tras alcanzar acuerdos con el Gobierno Nacional, el departamental, el municipal y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Los trabajos debían iniciar el 2 de agosto, y así ocurrió, pero solo se intervino el tramo San Gil–Curití, dejando por fuera otros puntos críticos como en el tramo Oiba a Barbosa.

En el mes de enero de 2025, seguramente como resultado del bloqueo del mes de julio de 2024, se firmó el Convenio que financiará el mejoramiento de la Ruta de los Comuneros, que incluye el tramo Puente Nacional - Bucaramanga en Santander, incluyendo también Bucaramanga San Alberto. Este convenio fue firmado por el Gobernado de Santander Juvenal Diaz Mateus, la Ministra de Transporte María Constanza Garcia, el Director de Invias, Juan Carlos Montenegro, el Gobernador de Boyacá y una representante del Gobernador de Norte de Santander.

Según este Convenio para la financiación del proyecto se contará con el recaudo de los peajes del área de influencia de las obras, a cargo de la entidad, durante un período de 20 años. Además, las gobernaciones podrán suscribir acuerdos o convenios que incluyan aportes económicos o en especie para cumplir con los compromisos establecidos en el Convenio Marco.  También se conformará un comité ejecutivo y un comité asesor técnico, integrados por las partes firmantes del convenio, quienes serán los encargados de la toma de decisiones.

En agosto de 2025, INVIAS adjudicó el mantenimiento del corredor vial Zipaquirá–Ubaté, que también abarca los tramos Ubaté–Chiquinquirá, Puente Nacional–San Gil, Bucaramanga, Floridablanca–Palenque y Rionegro–San Alberto. El contrato, por $26.679 millones, fue otorgado al Consorcio Gestión INCOFEM 3, integrado por INCOVAP Y PROYECTOS FEMAC. La interventoría, con un presupuesto de hasta $3.300 millones, se adjudicó al CONSORCIO APPLUS VIAL 010, conformado por APPLUS SERVICIOS INTEGRALES e INGELOG CONSULTORES DE INGENIERÍA Y SISTEMAS.

La intervención abarca más de 400 km de corredor. Con ese alcance, el presupuesto asignado luce claramente insuficiente. Además, es previsible que una porción significativa termine concentrándose en tramos fuera de Santander.

A comienzos del mes de octubre de 2025, el congresista Cristian Avendaño radicó una Acción popular ante el Tribunal Administrativo de Santander, solicitando al Gobierno Nacional, que invierta al menos la mitad de los recursos que se recauden en los peajes de Oiba, Curití y Los Curos. De ser así  en los próximos años se tendría que invertir más de 366.000 millones de pesos en los próximos años.

En los últimos Conpes, no se mencionan proyectos importantes de infraestructura para Santander, parece como si para el gobierno actual se hubiera borrado del mapa este departamento.

La gente de la región de Santander, son personas trabajadores, pacientes y tranquilas, pero también son de carácter resuelto, si de defender su región y sus derechos se trata; lo han demostrados a través de la historia, para la muestra está la revolución de los comuneros, que se gestó en esa tierra, y le demostró tanto a criollos como chapetones que se podían emancipar si se lo proponían, tal como finalmente lo entendió Simón Bolívar y su ejército libertador.

El límite de la paciencia de los santandereanos parece que ha sido alcanzado, después de tantos años de abandono, manoseo,  palabrería, politiquería, negligencia y desgreño administrativo. Es así como personas del común, incluyendo comerciantes, empresarios, transportadores y campesinos, han decidido abrir las talanqueras de los tres peajes de esta vía, y no pagar estos hasta tanto no se resuelva el problema de fondo, lo cual es entendible, porque de no ser así, llegará el momento que Santander quedará aislado del resto del país, afectando su comercio, su turismo y la calidad de vida de sus habitantes.  Este cese de recaudo lleva ya 30 días, y aún no parece haber solución a la vista.

Conclusión

 No se puede atribuir el estado lamentable de la vía Zipaquirá Bucaramanga Palenque, a la falta de recursos, ya que los peajes recaudados durante los últimos años ha sido más de 700 mil millones de pesos corrientes y la inversión directa en esta vía es apenas un pequeño porcentaje, lo que significa que tales recaudos han servido para financiar el Gobierno Central, seguramente desviando estos recursos a otras regiones del país, lo cual es supremamente injusto e inequitativo con los habitantes del departamento de Santander.

Adicionalmente, los proyectos prioritario para Santander, tales como la vía San Gil Charalá Duitama, está en un muy bajo nivel de ejecución, faltando aún 5 años para su finalización, sin certeza de que al final se tenga una vía transitable en su totalidad, ya que los kilómetros a pavimentar son muy pocos (25 km), en comparación con la longitud total de la vía sin pavimento, pese a que dicho proyecto se incluyó en un CONPES del año 2013, pero que fue sacado de los proyectos prioritarios del Contrato Plan para Santander, y se quedó sin ejecutar, desviando dichos recursos a otros proyectos locales del departamento por decisión del Comité Directivo.

Para rematar la situación crítica de las vía Zipaquirá Bucaramanga Palenque Ruta 45A, durante dos años (desde el año 2023), no se tuvo contrato vigente para el mantenimiento de la misma, razón por la cual su deterioro se incrementó en forma exponencial, esta situación es simplemente inaceptable, y denota la decidía y desdén con que INVIAS y el Gobierno Nacional ven las necesidades de las gentes de esta región, y la poco importancia que le dan al tema de la inversión en vías y su mantenimiento. Esto bajo la mirada indolente del Gobierno Departamental y la mayoría de congresistas que representan al departamento, exceptuando claro está al representante Cristian Avendaño.

Deberían imitar a los congresistas de otros departamentos, que hoy tienen vías 4G y doble y triple carril, pero todavía siguen buscando recursos, para hacer túneles y obras de infraestructura que mejoren el comercio y el progreso de sus gentes, para eso es que los eligieron los ciudadanos a quienes representan, no para buscar coimas o puesto a través de mermelada del gobierno central.

El contrato recién iniciado del Consorcio Gestión INCOFEM 3, pese a su presupuesto limitado ($26.000 millones para más de 400 km), debería concentrarse de manera prioritaria en los tramos críticos entre San Gil y Barbosa, dados su estado deplorable. Es indispensable intervenirlos antes de que la situación escale y se desborden los límites de tolerancia de la ciudadanía.

La Variante de San Gil requiere una solución integral y una fecha cierta de entrega, que no siga postergándose indefinidamente. A la fecha ni siquiera existe un cronograma de terminación conocido, lo cual resulta preocupante e inaceptable.

Los dirigentes de Santander deben apostar por proyectos de infraestructura de alto impacto que ofrezcan soluciones reales y postergadas por décadas. Una prioridad: una vía 4G que conecte Bucaramanga con Bogotá, pasando por San Gil, Socorro y Barbosa, y enlazando con la doble calzada Tunja–Bogotá. De ser necesario, la obra debería incluir túneles para reducir tiempos y eliminar el “zigzag” de Pescadero. Santander —por su historia, cultura, economía y su gente— merece dejar atrás una red vial del siglo XIX y entrar, por fin, al siglo XXI.


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