Colombia 2025: reformas bajo lupa, economía en cautela y política en clave 2026
Colombia 2025: reformas bajo lupa, economía en cautela y política en clave 2026
Por: Ing. Abdón Sánchez Castillo -Master of Business Administration (MBA) Universidad de los Andes.
Para resumir 2025 en Colombia, podemos verlo desde tres puntos de vista: el económico que lo podemos resumir con la siguiente frase “recuperación con prudencia”, el legal, con grandes reformas pendientes, y el político con la mirada puesta en las elecciones en 2026. No fue un año de un solo hecho “definitivo”, sino de decisiones encadenadas: leyes que se aprueban, cortes que revisan, mercados que reaccionan y negociaciones de paz que fracasan y orden público que se deteriora en el algunos departamentos.
1) La economía: mejorando, inflación que se resiste a bajar y déficit fiscal en cuidados intensivos.
En 2025 la actividad económica mostró señales claras de recuperación. El DANE reportó para el primer trimestre un crecimiento anual de 2,7% (serie original), con impulso relevante de comercio, transporte y alojamiento.
Para el tercer trimestre se registró un crecimiento de 3,6%, por encima de lo previsto, elevando el acumulado del año a 2,8% según reportes basados en cifras del DANE.
Pero el crecimiento convivió con una inflación que se resistió a volver a la meta del Banco de La República del 3%. En noviembre, por ejemplo, la inflación anual se ubicó alrededor del 5,3%, mostrando persistencia en el rango del 5% durante varios meses.
Esa combinación (mejora del crecimiento, pero precios aún altos) condicionó al Banco de la República a mantener su tasa de política en 9,25%, justificando cautela para asegurar convergencia de inflación hacia el 3%.
A esto se sumó un factor que en Colombia siempre tiene voto en la junta de la realidad: el frente fiscal. El mercado sigue con atención la incertidumbre fiscal, incluyendo el ajuste del objetivo de déficit 2025 y señales de presión sobre la regla fiscal, elementos que pesan tanto como un punto de inflación en las decisiones de tasas y en la percepción de riesgo.
2) La reforma laboral: de “se hundió” inicialmente a “se volvió ley” al final
Después de haber sido rechazada en marzo, sin embargo, el trámite se reencauzó y el desenlace llegó en junio: el Congreso aprobó la conciliación y la reforma terminó convertida en ley. Esta reforma trajo, entre otras novedades ajustes asociados a jornada y recargos, un nuevo marco laboral que obliga a empresas y trabajadores a actualizar reglas internas (contratos, reglamentos, turnos, recargos, políticas). Las consecuencias de esta reforma, especialmente en el empleo informal, se puede observar en los pocos meses que lleva de vigencia la nueva ley, evidenciado en el Gráfico 1 Proporción de población ocupada informal, permaneciendo en el 55,4%, porcentaje demasiado alto de trabajadores que no tienen acceso a dichos recargos ni a los beneficios de la ley. Por simple lógica esta reforma seguramente contribuirá negativamente a la disminución del empleo formal, o más bien, no contribuirá para nada en la generación de empleo formal. La disminución en la tasa de desempleo es evidente, pero estos nuevos empleos se han creado en mayor proporción en la informalidad. La clave económica se traduce en el eterno dilema colombiano: cómo mejorar condiciones laborales sin castigar la formalidad. En otras palabras, un equilibrio difícil, es como tratar de hacer dieta en diciembre.




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