Agentes de IA multiplican los accesos a sistemas empresariales: ya existen 82 identidades digitales por cada usuario humano
Agentes de IA multiplican los accesos a sistemas empresariales: ya existen 82 identidades digitales por cada usuario humano
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Las identidades no humanas ya superan a los usuarios humanos en una proporción de 82 a 1, según un análisis de KPMG, ampliando una superficie de ataque que muchas organizaciones todavía no administran con los mismos controles aplicados a las personas.
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Agentes de IA, cuentas de servicio y credenciales de máquinas pueden acceder de manera autónoma a sistemas y datos críticos, lo que lleva la gestión de identidades a un nuevo nivel de riesgo y gobernanza.
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Para KPMG, antes de escalar la IA agéntica las compañías deberían saber cuántas identidades no humanas existen, quién responde por ellas, qué permisos tienen y cómo retirar su acceso cuando deja de ser necesario.
Octubre de 2026. Durante años, las estrategias de ciberseguridad empresarial se construyeron alrededor de una pregunta fundamental: ¿quién puede acceder a los sistemas de una organización? La expansión de la automatización y los agentes de inteligencia artificial está obligando a agregar otra: ¿qué pueden hacer de manera autónoma las identidades digitales una vez obtienen ese acceso?
El desafío adquiere relevancia en un momento en que la inteligencia artificial está ampliando simultáneamente las capacidades de defensa y ataque. Esta semana, más de 100 compañías tecnológicas y de ciberseguridad hicieron un llamado a fortalecer la preparación frente a amenazas impulsadas por IA, mientras en Colombia la conversación sobre ciberseguridad viene ganando espacio en las juntas directivas y en la gestión empresarial.
Para KPMG, uno de los riesgos menos visibles está dentro de las propias organizaciones. El análisis Acceso invisible, riesgos visibles señala que las identidades no humanas (Non-Human Identities o NHI) ya superan en número a los usuarios humanos en una proporción de 82 a 1. Estas identidades pueden operar de manera autónoma y acceder a sistemas críticos a gran velocidad, en ocasiones con elevados privilegios y sin intervención humana permanente.
“La adopción de agentes de IA cambia la escala del problema. Durante años las compañías han fortalecido los controles para determinar qué puede hacer cada empleado dentro de sus sistemas; ahora necesitan aplicar la misma rigurosidad a agentes, aplicaciones y credenciales que pueden ejecutar acciones sin supervisión humana constante. El riesgo aparece cuando la velocidad de adopción supera la capacidad de gobernar esos accesos”, señaló Alaín Almeida, Socio Information Technology Advisory KPMG en Colombia.


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