La nueva tributaria: ¿Tapar el hueco del presupuesto sin frenar la economía?
La nueva tributaria: ¿Tapar el hueco del presupuesto sin frenar la economía?
Por: Ing. Abdón Sánchez Castillo -Master of Business Administration (MBA) Universidad de los Andes.
El Gobierno quiere aprobar una nueva reforma tributaria para conseguir $26,3 billones y así cuadrar el Presupuesto General de 2026 (que suma $556,9 billones). Es decir, una parte del presupuesto depende de que esta reforma pase.
La economía mejoró un poco: en el primer trimestre creció 2,7% frente al 1,7% del año pasado. Buenas noticias, sí, pero la recuperación todavía es frágil. La pregunta de fondo es simple: ¿esta reforma ayuda a que el país siga creciendo o le pone un freno de mano?
¿Qué cambia?
1) Personas naturales
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La tarifa máxima de impuesto para las personas sube hasta 41%.
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Aumentan las retenciones en la fuente (lo que te descuentan por anticipado).
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Traducción: a los ingresos más altos se les pide un poco más. Para la mayoría, el efecto depende de cómo queden las tablas y las deducciones.
2) Empresas y sectores específicos
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Bancos, aseguradoras, comisionistas y algunas actividades de petróleo y carbón pagarían hasta 15 puntos más.
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En la práctica, su impuesto total podría quedar alrededor del 50%.
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Traducción: a ciertos sectores se les sube bastante la carga. La intención es recaudar más allí donde hay utilidades grandes, pero puede encarecer el crédito y frenar inversión.
3) Dividendos a no residentes
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Si un inversionista de otro país recibe dividendos de Colombia, la retención subiría de 20% a 30%.
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Traducción: traer capital del exterior puede salir más caro. Eso se piensa dos veces.
4) Patrimonio
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El impuesto al patrimonio arrancaría desde cerca de $1.990 millones en activos y podría subir hasta 5% anual en los tramos altos.
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Traducción: quienes tienen patrimonios grandes pagarían más cada año por tenerlos, no por venderlos.
5) Ganancias ocasionales
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Para que la ganancia por vender un activo sea “ocasional”, habría que tenerlo mínimo 4 años (antes 2).
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Loterías y apuestas pagarían 30%.
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Traducción: se desincentiva la compra-venta rápida para rebajar impuestos y se cobra más a los premios.
6) IVA y facturación
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Más obligación de facturar electrónicamente, cambios en cuándo se puede tomar el descuento de IVA y se elimina la periodicidad cuatrimestral (quedaría bimestral).
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Traducción: mejor control para que todos cumplan, pero más trámites y presión de caja para pymes, siendo este sector el más frágil de nuestra economía empresarial.
7) Normalización de activos
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En 2026 se permite “ponerse al día” con activos no declarados pagando 15%, sin algunas sanciones.
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Traducción: una ventana para que quien no ha declarado todo lo haga. Recauda rápido, pero si se repite, crea el vicio de esperar la próxima amnistía.
¿Cómo nos vemos frente a otros países?
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Personas (41%): no es una locura en comparación con países de la OCDE (varios están por encima del 45%), pero para la región se siente alto, y lo peor, los ciudadanos apenas estamos asimilando el último incremento en el impuesto a la renta para personas naturales, asimilar uno nuevo sería demasiado doloroso para este momento de inicio de recuperación económica.
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Empresas: el promedio de impuesto corporativo en la OCDE está cerca de 23–24%. Llevar a ~50% a bancos y aseguradoras nos pone muy por encima. Eso espanta inversión y puede subir el costo del crédito.
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Patrimonio: cada vez menos países lo usan. Recauda poco y es difícil de administrar. Si se mantiene, lo ideal es que sea focalizado y estable (sin cambios cada año).
¿Puede afectar el crecimiento?
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Subir el tope de personas al 41% no nos deja fuera de la foto OCDE, pero sí aumenta la carga sobre gente que suele ahorrar e invertir.
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Cobrar 30% a dividendos de no residentes encarece traer capital. Menos capital, menos proyectos y empleo.
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Poner a 50% a bancos/aseguradoras encarece el crédito: si el banco paga más impuesto, o presta menos o presta más caro.
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Un patrimonio más pesado puede empujar capital hacia afuera. No pasa de un día para otro, pero el mensaje sí queda: “invertir en Colombia sale más caro”.
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Del lado positivo, facturación electrónica y mejores reglas de IVA aumentan el cumplimiento sin ‘apagar’ tanto la actividad.
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La normalización mete caja en 2026, útil para cerrar el hueco, aunque repetirla genera malos incentivos.
¿Y el 2,7% de crecimiento?
Es un buen número para empezar a salir del bache, pero no alcanza para resolver los problemas de empleo y pobreza. Si a un crecimiento frágil le sumas impuestos que encarecen el crédito y espantan inversión, lo más probable es que el 2,7% se quede ahí o baje. La meta: recaudar lo mismo, con menos daño.
Conclusiones
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Hacen falta $26,3 billones para cubrir el presupuesto de 2026. Tal como lo han manifestados diversos gremios y especialistas económicos, lo primero que se debe hacer es reducir el gasto y priorizar la inversión, con el objeto de llevar el gasto a estándares de eficiencia.
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Cómo se recauda importa: subir fuerte a empresas clave y a dividendos de extranjeros puede frenar crédito e inversión.
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Personas al 41% no nos saca del promedio OCDE, pero hay que simplificar para que sea justo y entendible; quizá este no es el mejor momento para hacerlo, ya que la economía de las familias apenas se está recuperando.
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Patrimonio: usarlo con cuidado. Recauda poco y puede sacar capital del país.
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Cumplimiento > creatividades: facturación electrónica y buenos controles recauden sin apagar la economía.
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Estabilidad: menos reformas cada año y más plan a varios años. Eso baja la incertidumbre y sube la inversión.


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