¿Cómo impulsar el motor más importante de la economía: Las empresas?

Editorial

¿Cómo impulsar el motor más importante de la economía: Las empresas?

¿Cómo impulsar el motor más importante de la economía: Las empresas?

 

Por: Ing. Abdón Sánchez Castillo -Master of Business Administration (MBA) Universidad de los Andes. 

 

En pocos días se radicará en el congreso una nueva reforma tributaria y como es normal en estos casos, en los medios han circulado varias propuestas, como la del expresidente Álvaro Uribe Vélez, también se ha conocido el punto de vista de FEDESARROLLO, y de algunos políticos de la oposición, como el senador Gustavo Petro Urrego y muchos más.

 

Nos parece interesante la propuesta del expresidente Álvaro Uribe Vélez, consistente en congelar los gastos del estado por seis años. Es verdad que el estado no se caracteriza por ser eficiente, especialmente el colombiano; por tanto, esta simple operación puede resultar en ahorros muy importantes.  No obstante, las obras de infraestructura proyectadas por el gobierno no pueden parar, ya que estas estimulan el empleo y la economía en general.

 

Poco congruente pareciera la opinión del senador Petro, quien propone en el corto plazo derogar la pasada reforma tributaria, sin pensar en reformas estructurales. Según él con esta acción se recuperarían de 6 a 7 billones de pesos. No entendemos este razonamiento, pues si con la anterior reforma se incrementaron los ingresos, entonces derogarla significaría todo lo contrario al objetivo buscado. Para el mediano plazo propone gravar más el dinero que no genera producción, según él sería las utilidades de los bancos, los dividendos empresariales y la tierra fértil improductiva.

Vemos con extrañeza que ninguno de los gremios y políticos en general mencionan un tema, en nuestro concepto, sumamente importante: apoyo a las empresas, el motor fundamental de la economía en un país democrático.

 

Afortunadamente el presidente Iván Duque Márquez parece estar sintonizado con el empresariado y ha mencionado algo en los medios: “Apoyaremos la extensión del PAEF y reduciendo la carga tributaria sobre las MiPymes…”. No sabemos exactamente que alcance tendrá esa reducción de carga tributaria sobre las MiPymes a la que se refiere el señor presidente, pero esperamos que esta sea de tal magnitud que realmente ayude a las empresas en sus finanzas y mejore su viabilidad financiera, expandiendo su operación y por tanto su nómina.

 

Las MiPymes por ser empresas de ventas o ingresos limitados, son demasiado susceptibles a crisis como la de la pandemia del Covid-19 o a cambios inesperados en el mercado (ver tabla 1), por tal razón debería tener apoyo del estado para cuidar su salud financiera, este apoyo podría ser a través de subsidios o a través de impuestos bajos o exenciones.  Esto último puede sonar contradictorio precisamente en estos momentos cuando solo se habla de incrementar impuestos para compensar el déficit fiscal originado por la crisis del Sars-Cov-2, pero se trata de estimular precisamente el aparato productivo resentido por la crisis, aliviando la carga de las empresas y otorgando subsidio para mantener su nómina con todas las prestaciones sociales, tal como se ha hecho con el PAEF.

 

Es un hecho demostrado que la mayoría de las empresas en Colombia son MiPymes, y que emplean a la mayoría de población y además mantienen activa la circulación de bienes y servicio en la economía, por esta razón deberían ser estimuladas con subsidios (PAEF) o impuestos bajos (Incremento de ingresos y reducción de gastos), hasta tanto las empresas tengan un tamaño y fortaleza financiera tal que puedan ser autosuficientes desde todo punto de vista y pagar impuestos a la tasa plena.

 

Para tener impactos importantes y apreciables en la economía, las MiPymes no deberían tener tasas de impuesto a la renta superior al 20%, y el ICA debería ser 100% descontable de la renta (hoy es descontable el 50%), de forma tal que dispongan del 80% de sus utilidades para capitalizar y hacer crecer sus empresas.  No es posible seguir desangrándolas con impuestos altos, ya que lo que al final hacemos es matar la gallina de los huevos de oro.

 

Para incentivar a los empresarios a que hagan crecer sus empresas y capitalicen sus utilidades, estamos de acuerdo en que se debería incrementar el impuesto a los dividendos, sin importar el tamaño de la empresa.

 

En teoría, la mayoría de impuestos deberían provenir de las personas naturales y no de las empresas, ya que estas últimas son las generadoras de empleo, las responsables de compras de bienes y servicios a otras empresas, recaudar el IVA y el impuesto al consumo, etc., en otras palabras, las empresas son el motor que mantiene en movimiento una economía, por tal razón debemos cuidarlas, fortalecerlas y dejar de cargarlas con impuestos, cada vez que las cuentas no le cuadran al gobierno de turno.

 

La riqueza que las empresas generen a sus accionistas, trabajadores y proveedores pueden ser fácilmente gravadas a través de los dividendos distribuidos, y los pagos realizados a trabajadores y proveedores, es decir a las personas naturales, respetando el principio de progresividad, es decir, quienes más gane o perciban ingresos, más deberían pagar.

 

Estamos totalmente de acuerdo en que se amplié la base para presentar impuesto a la renta en las personas naturales, tal como lo ha propuesta el gobierno y algunos sectores, es la única forma de incrementar ingresos fiscales en forma equilibrada y justa, ya que entre más personas aporten (así sea poco), mejor será el nivel de recaudo, como dice el viejo adagio: todos ponemos, y todos ganamos.

 

Obviamente la pandemia tuvo repercusiones graves sobre las empresas, y seguramente agravó la situación financiera de aquellas que ya estaban en aprietos financieros, basta con mirar la Tabla 1, donde se resumen la cantidad de empresas en proceso de reorganización, siendo de estas el 78% MiPymes (2.174), con 138.421 empleos en riesgo de perderse.

Tabla 1. Empresas en proceso de reorganización según ley 1116 de 2006 (cifras en miles de $)

 

Fuente: Informe de Superintendencia de Sociedades a 31 de diciembre de 2020.

 

Aunque durante la emergencia económica, social y ecológica y la emergencia sanitaria, se expidieron varios decretos orientados a salvar estos activos productivos y estos empleos, creemos necesario aplicar medidas más agresivas, como puede ser la eliminación o condonación de intereses de mora y de financiación para los impuestos incluidos como pasivos para las empresas que están en estos procesos de reorganización, siempre y cuando se proponga el pago del 100% de la deuda. De esta forma se lograrían dos objetivos:

 

  1. Mejorar la probabilidad de recuperar por parte del estado (DIAN o Municipios) de una cartera morosa en alto riesgo de pérdida.
  2. Mejorar las probabilidades de recuperar la productividad de una empresa en reorganización y salvar 138.421 empleos para nuestra gente y economía.

 

De hecho esta condonación de intereses de mora y de financiación ya están incluidos en la ley 1116 de 2006, si así lo deciden las mayoría de los acreedores, pero cuando los votos para lograr los acuerdos dependen de la DIAN, UGPP o los Municipios, los funcionarios de estas entidades, quienes por sus funciones tienen que firmar dichos acuerdos, para evitarse problemas jurídicos y de investigaciones por responsabilidad fiscal, no tienen otra opción diferente a condicionar su voto positivo a la aceptación por parte de la empresa en reorganización del pago de los intereses de mora y de financiación estipulados en el estatuto tributario, es decir, a la tasa máxima legal, volviendo inicua una política de salvamento bien intencionada en la ley 1116 de 2006 y tornando imposible la salvación de una empresa que deba impuestos en sumas importante, respecto al total de sus pasivos.

 

También creemos que las empresas en reorganización deberían estar exentas del impuesto a la renta, mientras pagan todos sus pasivos y salen del proceso de reorganización. ¿Cómo es posible que le exijamos el pago de impuestos a empresas que están luchando para no ser liquidadas? La ley 1116 solamente exime a las empresas con acuerdo de reorganización, del pago de la renta presuntiva por tres (3) años. Recordemos que la renta presuntiva desaparecerá a partir del 2021.

 

Creemos que la mayoría de gobiernos en nuestro país han sido extremadamente conservadores y timoratos a la hora de tomar medidas para incentivar la creación de empleos formales y fortalecimiento de las empresas, quizá por temor a la pérdida de popularidad y miedo a la oposición, pero llegó la hora de actuar pensando en esto: ¿por qué sentir temor de proponer medidas que sabemos que al final nos beneficiarán a todos, tanto empresarios, empleados y economía en general? Si tenemos más empresas, tendremos más y mejores empleos y la pobreza tendrá que desaparecer, porque sin duda el empleo formal y la educación son los únicos mecanismos efectivos para romper el círculo vicioso de la pobreza.

 


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