Incremento extraordinario del Salario M�nimo an�lisis del proyecto de ley del Centro Democr�tico

Por: Abd�n Sanchez

Incremento extraordinario del Salario M�nimo an�lisis del proyecto de ley del Centro Democr�tico

La polémica propuesta del partido Centro Democrático, en cabeza del senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez, por medio de la cual se le pretende otorgar facultades extraordinarias al Presidente de la República para incrementar de manera extraordinaria y por una sola vez el salario mínimo legal mensual vigente, debido a su importancia y consecuencias, merece un análisis de nuestra parte.

 

Un incremento puntual e importante en el salario mínimo puede traer consecuencias desastrosas para nuestra productividad empresarial, inflación, competitividad internacional, exportaciones, desempleo, entre otras consecuencias; debido a que implicaría incrementar los precios de los productos y servicios prestados por parte de las empresas, para compensar el aumento de sus costos de mano de obra.  Consideramos un grave error, aprobar por parte del congreso, un incremento importante en el salario mínimo y en un solo momento, por las razones ya mencionadas.  No obstante, sí creemos que se debería presentar un incremento gradual y a largo plazo del salario mínimo, por encima de la inflación, teniendo un objetivo en mente: alcanzar por lo menos un 50% del salario mínimo equivalente en dólares a los salarios de países con economías fuertes, como Estados Unidos de América, partiendo de un 13% en que estamos hoy.    

Para hacer evidente nuestra precaria situación, desde el punto de vista de salario mínimo, comparémonos con otros países de la región:

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Por ser un tema ya analizado en este periódico, recordemos una parte de la editorial de NOTINET LEGAL del mes de julio de 2017, titulado “SALARIO MÍNIMO, EMPLEO INFORMAL Y PRODUCTIVIDAD”, donde se detalla la propuesta de incremento gradual del salario mínimo:

 

“(…) Nuestra economía tiene unos ingresos anuales por persona muy bajos, si los comparamos con Estados Unidos, con países de la OCDE e incluso con vecinos cercanos como Chile o México (ver figura 3).  Una baja productividad, o ingresos bajos por persona, trae muchas consecuencias negativas: bajo nivel de consumo, bajo recaudo de impuestos, bajo nivel de vida, y baja capacidad de inversión en bienes de capital, entre otros.

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Figura 3. PIB por persona empleada.

 

En la figura 4 se muestran los ingresos diferenciales entre trabajadores formales e informales, de ahí se puede concluir dónde radica realmente nuestro problema: “en el empleo informal”, el cual a su vez está íntimamente ligado con el bajo nivel de educación de la población, que no puede acceder a un empleo formal. ¿Cuánto mejoraría el nivel de ingresos por persona en Colombia, si tuviésemos un nivel de empleo formal similar al del OCDE?, seguramente tendríamos un PIB per cápita similar al de dichos países.  Esto será un proceso que llevará muchos años: mejorar nivel de educación, disminuir nivel de empleo informal, mejorar la distribución del ingreso y mejorar nivel de ingresos por persona.

 

Otra alternativa, quizá de más corto plazo, consiste en incrementar gradualmente el salario mínimo a tasa de paridad, hasta alcanzar un valor similar al salario mínimo en economías fuertes, en un horizonte de 15 o 20 años. Esta propuesta está en contra posición con la propuesta de la OCDE, que recomienda todo lo contrario: limitar el crecimiento del salario mínimo para aumentar el empleo formal. En nuestro concepto esto sería un error, porque por un lado no se lograría una mejora sustancial en los números del empleo formal, en cambio sí deterioraría aun más nuestro ingreso per cápita y calidad de vida, respecto a otros países.

 

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Figura 4. Ingreso bruto trabajadores formales e informales.

 

 

La propuesta de un incremento gradual para alcanzar una meta que logre equiparar nuestro salario mínimo con países de economías fuertes, no es tan descabellada ni tan original como parece a primera vista, ya que ha sido propuesta e implementada, por ejemplo, en el estado de California, donde se propuso un incremento anual de $1 /hora del salario mínimo, hasta llegar a $15 /hora en el año 2022, partiendo de $10,5 /hora en 2017, es decir un incremento anual de aproximadamente el 10%, cuando allá tienen una inflación anual de 1,9%. Igual estrategia se implementó en Arizona y Washington, para llegar a $12/hora y $13/hora respectivamente en el 2020, con incrementos anuales de $0,5 y partiendo de $10/hora y $11/hora respectivamente. Colorado por su parte planea incrementar anualmente el salario mínimo en $0,9/hora para llegar a $12 /hora en el 2020, partiendo de $9,3/hora en el 2017.

 

Los americanos difícilmente pueden ser calificados de ingenuos y menos en estos temas económicos, por tal razón deben conocer muy bien los beneficios de un salario mínimo fuerte: mejorar la calidad de vida de sus habitantes, incrementar la capacidad de compra y de consumo de la población y por tanto el recaudo de impuestos, y por último beneficiar la dinámica empresarial; ya que al mejorar el nivel de consumo también se incrementa el nivel de ventas de productos y servicios. Los efectos perversos inflacionarios que tanto temen nuestros dirigentes locales, serían diluidos en el tiempo, ya que al hacerse un ajuste de largo plazo, dicha presión puede ser controlada mediante los mecanismos tradicionales del banco central.

 

En el cuadro siguiente se hace una simulación para calcular a cuanto llegaría el salario mínimo en Colombia, en dólares, si se hicieran incrementos anuales del 10% por encima de la inflación, y si se mantuviera la actual tasa de cambio (es decir devaluación cero) durante los próximos 15 años.

 

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Como podemos observar al final del año 15 llegaríamos a tener un salario mínimo cercano al 55% del salario mínimo en Estados Unidos, cuando hoy lo tenemos en un 13%.

 

También se debe pensar en implementar métodos de contratación más flexibles, como puede ser el pago por horas, de forma tal que las empresas puedan incorporar o reducir personal fácilmente en caso de cambios en la producción, con lo cual se puede reducir la informalidad y aumentar el nivel de empleo formal.

 

En conclusión, proponemos hacer un plan de largo plazo en la mejora real del salario mínimo de los colombianos, con lo cual se impulsará en el corto, mediano y largo plazo la economía, controlando los efectos negativos de la inflación. La economía como un todo se beneficiaria inmensamente, tanto, que los posibles efectos inflacionarios, serian absorbidos por el crecimiento económico y mejora del nivel de vida de la población más vulnerable de nuestro país.

 

No obstante, y como todo en la vida, llevar a cabo un plan como éste, implica renunciar a ciertos sueños (trade-off), que son sinónimo de pobreza en el mundo: convertirnos en zona de maquila (mano de obra barata), a cambio de perpetuar la pobreza. Este nicho ya lo tienen países como la China, y afortunadamente es difícil ganarles en ese terreno.  incrementar las exportaciones en flores y otros productos con estrategia de precios bajos, empobreciendo no solo a los trabajadores de estos sectores, sino a todo un país, con el sueño inútil de incrementar las exportaciones a cualquier precio. Solo debemos exportar aquello en lo que realmente seamos competitivos (no necesariamente en precios) y genere valor no solo para los accionistas, sino para todo la economía en su conjunto. Al igual que en las empresas, en las economías de los países, la única estrategia competitiva no debe, ni puede ser, aquella ya desgastada de bajos precios (…)”

 

Volviendo al tema que nos ocupa, la propuesta del senador Uribe y su partido Centro Democrático, debe ser analizada cuidadosamente, porque seguramente puede traer muchos beneficios a nuestra economía y calidad de vida,  pero debe ser ajustada a una política de incremento del salario mínimo de largo plazo, por encima de la inflación, con salarios diferenciados dependiendo del tamaño de la empresa, es decir, las empresas pequeñas con menos de 100 trabajadores o 1,500 millones de facturación al año, deberían tener salarios mínimos más bajos (por lo menos un 10%), tal como se aplica en los Estados Unidos de América, ya que se debe diferenciar la capacidad financiera de una micro y pequeña empresa frente a una mediana y grande empresa, con el objetivo final de facilitar la creación de nuevos emprendimientos.

 

 

Abdón Sánchez Castillo

Gerente Notinet.
Master of Business Administration (MBA)
Administración y gestión de empresas, de la Universidad de los Andes.

 

 


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