Y después de la cuarentena por el Covid 19, ¿Cómo afrontaremos la vida?

Opinión

Y después de la cuarentena por el Covid 19, ¿Cómo afrontaremos la vida?

Y después de la cuarentena por el Covid 19, ¿Cómo afrontaremos la vida?

 

Por: Lidya Mabel Castillo Sanabria
Abogada de la Universidad de la Sabana
MBA - EUDE (Madrid), Master en Abogacia Internacional - ISDE (Barcelona)
Abogada especializada en temas de vivienda, inmobiliarios y bancarios

 

Hay gente que dice: “Después de la crisis se va a olvidar todo lo sucedido, y la vida va a ser como antes”, pero hay otros que dicen: “La vida va a ser totalmente distinta y, no lo podemos imaginar porque las cosas van a ser muy diferentes”, entre los dos extremos, estamos otros, que decimos: “Muchas cosas van a cambiar pero hay cosas que no van a cambiar” y creo que este será el derrotero para poder afrontar el después.

 

Lo que hemos conocido como un mundo global, ya no lo será, no lo ha sido mientras la crisis, porque al final, cada uno de los países ha tenido que afrontar la crisis del coronavirus por sus propios medios, cerrando fronteras y paralizando sus actividades económicas, y aunque, si bien es cierto los organismos internacionales han estado allí presentes, son los países quienes con sus presupuestos con sus medidas de prevención quienes han solventado la medidas de control y de la cuarentena.

 

Eso de cierta manera va a introducir cambios en nuestros conceptos de la globalización. No pienso que la globalización se vaya a acabar. Creo que se va a modificar, se verá con otros ojos.

 

Las empresas empezaran a pensar una manera menos compleja de organizar sus cadenas de abastecimiento en el futuro, así como a idear formas de reducir su dependencia de suministros concretos. Tal vez se replantee la cuestión de si las importaciones deben ser recientes o nos podemos permitir mejor tener sitios de almacenamiento. Por supuesto que el almacenaje cuesta dinero, pero si la producción debe parar, como ahora por la pandemia, el precio es mucho mayor.

 

Lo que nos queda claro es que, el mundo en este momento está tan afectado, y toda ha sido tan rápido, que no tenemos a nuestra disposición la suficiente información para poder decir dónde estamos realmente en todo esto, y mucho menos para donde vamos después.

 

Muchos países ya nos están anunciando que estamos muy próximos a comenzar el des escalado, el cual se realizara, de una forma muy controlada, para evitar rebrotes, pero lo que será común entre todas las diferentes medidas es, el principio de respetar la distancia física entre las personas, esa será nuestra máxima.

 

Pero los cambios que veremos, no solo serán para nosotros como personas individuales dentro de una sociedad, tendremos que ver cambios en dimensiones como la política y obvio la social.

 

Referente a la dimensión política, el virus hace revalorizar el rol del Estado como organizador frente a la catástrofe, hasta los más exacerbados opositores, claman por un Estado fuerte y que actúe en forma veloz. Se impone pensar en clave global, incluso para cuestiones o problemas menores y localizados. Pero la epidemia puede suponer un peso sobre globalización en sí misma, no necesariamente para ponerle fin, o reducirla, sino para transformarla, y tal vez en particular para incitar a diversos actores políticos a dejar de aceptar su faceta neoliberal.

 

En torno a la dimensión social, se impondrá más que nunca la Era digital, seremos “la sociedad de la comunicación, la sociedad de las redes”. Estando confinados, y sin poder salir de casa, podemos comunicarnos con el mundo entero de manera permanente con Skype, WhatsApp, Zoom, el móvil, Internet. Estamos comunicados y aislados al mismo tiempo.

 

Quienes estudian y, no han podido ir a la escuela hoy día, tienen muchos programas a distancia. Las empresas donde no se puede ir a trabajar aplican el teletrabajo, que hace que se pueda trabajar desde la casa y estar conectados con otros que trabajan con nosotros, esta se convertirá en una práctica recurrente, en aras de mejoras así la optimización de la movilidad de los empleados, la rentabilidad de las empresas y la productividad, al final estos 45 o 60 días, han sido importantes como evaluación de la eficiencia o no de la medida de trabajar en casa, para muchas empresas.

 

Es evidente, que muchas actividades no se podrán tele trabajar, recogedores de basura, distribuidores de alimentos, gastronomía, industrias, empresas, gestorías, abogados litigantes, entre muchos otros profesionales, ellos deberán, complementar sus medios de seguridad para poder desarrollar sus tareas adecuadamente, y sin contagiarse, mientras tanto, las empresas también deberán empezar a acondicionan sus instalaciones, horarios, turnos y las mejores rutinas para que podamos proteger a nuestros empleados. El uso de mascarilla y las mamparas serán lo que comúnmente será nuestro entorno.

 

Ahora, y para finalizar, durante el período de desescalada, tendremos que seguir evitando el contacto social, lo cual no quiere decir que estemos siempre en casa o que paralicemos los trabajos no esenciales, sino que mantengamos esta prevención que tenemos ahora, acciones tan cotidianas como ir de compras, salir con amigos, asistir a conciertos o ir de vacaciones tendrá que hacerse paulatinamente.

 

Quizá, todas las medidas se resuman en una muy básica: los ciudadanos tendremos que acostumbrarse al distanciamiento social, lo que va a afectar a múltiples aspectos de la vida diaria.

 

Hay que extremar precauciones y tocarse lo menos posible, aunque eso sea particularmente difícil en un país en el que estamos muy acostumbrados a darnos besos y abrazos por todo. Esta costumbre cambiara, por precaución, por miedo, o por la razón que mejor se adecue.

 

Las redes sociales ya nos hablan del saludo con los pies, inclinándonos con respeto, o simplemente poniendo las manos juntas y una breve inclinación, o para ser menos formales, con las expresión de la cara como subiendo una ceja, un pique de ojo o una breve sonrisa, lo que es evidente es conservar la distancia de 2 metros, por eso el saludo con los codos no aplicaría.  

 

“El mundo ha cambiado muchas veces, y ahora lo está haciendo de nuevo.

Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos”.


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